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lunes, 29 de julio de 2013

Memoria de un tragedia que nos hace resistir

En un ejercicio de memoria las mujeres de Jagualito reconstruyeron la historia que más ha marcado sus vidas.

Les puedo contar otra historia dijo una anciana que ha vivido toda su vida en  Jagualito, otra de las mujeres manifestó, "En este territorio hay muchas historias reales, esta es ficción pero parece real”.
Don José y doña Cecilia vivía muy  felices en la verdea de Jagualito en el  municipio de Garzón, tenían tres hijos y a cada hijo le asignaban trabajo para el sustento familiar, a José su hijo mayor  lo dejaban  para que asistiera la labranza, al  menor Marcos los dejaba que asistiera el ganado  y María la dejaba atendiendo el hogar.



Muchas veces,  todos trabajaban en su cultivo familiar. Toda la vida ellos habían   trabajado ahí, labrando un futuro que luego fue troncado por un desplazamiento  forzado que nadie había llegado a imaginar que tendrían que vivir.

Un mañana mientras madrugaban para  labrar  la tierra, los padres y los  hijos estaban en el cultivo de cacao, de repente unos funcionarios de una multinacional con camisa azul,  les dijeron que tenía que irse porque la finca y la tierra eran de Emgesa y que ellos ya no eran dueños de nada porque la multinacional ya había comprado eso.    Entonces los campesinos aferrados a su terruño, no quería dejar la tierra, pero le dijeron que a las buenas o a las malas, era un sentencia y la justificación era que no podía dejarlos ahí porque el agua les llegaba y lo ahogaba.

No quería salir; pero le tocó la fuerza,  cuando se  llegó al cultivo de nuevo, ahí estaba emgesa, ahora con el Esmad y  le dijeron  que les tocaba salirse quiera o no quiera,  “a las malas o las buenas se van”.
Ellos trabajaban los cultivos  y ahora se encontraban en la incertidumbre de perder todo, se pierde la cosecha por la represa y ahora no hay donde trabajar. Por eso los hijos al ver que sus padres les tocaban desalojar toman  la alternativa de hacer paro.  Es que entendía en sufrimiento de sus viejos. Además los hijos al ver que sus  padres habían sido desalojados  de la tierra que eran de ellos, resistieron para recuperarlas.
A otras familias les tocó irse, los reubicaron, pero allá no se sentía bien; pues los cultivos que sembraron  no eran igual de bueno a los que antes tenían. Entonces buscaron unas tierras mejor y se fueron, recordando con añoranza sus antiguos territorios y construyendo un futuro mejor, intentaron  seguir siendo feliz cultivando otras tierras,  en la que nunca se sintieron como en casa. A los hijos les tocó acudir a trabajar a otras tierras que no eran las mimas tierras que los papas le iban a dejar, porque fueron desalojados y esas tierras con sus casas son restos de una ciudad perdida en lo profundo de un charco.

(Se escucha la voz de la anciana: “este es el final del otra historia que me sé”)

Muchos tuvieron que salir desplazados de sus propias tierras,  muchas familias en Jagualito que le tocaba irse sin destino y llenos de incertidumbre. Pero los dos ancianos residentes de Jagualito con sus hijos en una tierra de tradición familiar, cansados de trabajar por años  en sus tierras y haber legado el oficio de campesino de a sus hijos, sabía del valor de la tierra que no es calculable con precio. Por esos sus  hijos apoyaban a los padres para que no salieran  y resistieran contra el mostro de Emgesa.

Decidieron quedarse en su  finca y no desalojar, hasta que cumplieran las promesas de reubicación en iguales y mejores condiciones;  que han sido mentiras de Emgesa porque ni siquiera a los que están trabajando en sus tierras  le han dado, la gente se ilusionó y el mostro  vino a mentirle a la gente para que saliera a firmar  y recibieran una chichigua. Uno dijeron esa es una bendición, pues  nunca había conseguido de la noche a la mañana 25 millones, pero ya se sientes tristes y aburridos porque se comieron la plata, no tienen nada y no hay trabajo.

Pero cinco  familias que pensaron en el futuro de sus hijos y en heredar la tierra a su hijo, entre ellos Don José pensaron en cuál sería el futuro y la realidad de sus hijos cuando llegue el charco de agua para empobrecer al campesino.  Por eso resistieron con Asoquimbo, organización que  no se va acabar y var ser una piedra en el zapato, va resistir porque a nadie lo han reubicado y por esos todas lucha ahora  con más verraquera y con más fuerza para que la multinacional se largue de nuestra tierra y país, para seguir siendo feliz en nuestra tierra, porque si hay tierra hay salud y vida. Por la resistencia y la salida de Emgesa,  el gobierno se hizo consiente para no permitir ese daño nunca más a ninguna  comunidad.

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